El pie valgo es una deformidad del pie en la que el talón se inclina hacia fuera y el arco plantar tiende a aplanarse, provocando una pronación excesiva. Aunque suele asociarse a la infancia, muchos adultos presentan pie valgo sin haber recibido tratamiento previo, lo que puede generar dolor y problemas de movilidad con el paso del tiempo.
Qué es el pie valgo y cómo se manifiesta
En el pie valgo, la alineación del pie se altera, afectando a la forma de caminar y a la distribución del peso corporal. Esta deformidad puede aparecer en uno o ambos pies y suele empeorar progresivamente si no se trata.
Sus características más habituales son:
- Inclinación del talón hacia el exterior
- Aplanamiento del arco plantar
- Pronación excesiva al caminar
- Reparto desigual de las cargas del pie
Causas más frecuentes del pie valgo en adultos
El pie valgo en adultos puede desarrollarse por distintos factores, entre los que destacan:
- Debilidad muscular y ligamentosa en pie y tobillo
- Predisposición genética
- Uso prolongado de calzado inadecuado
- Sobrepeso, que aumenta la carga sobre el pie
- Lesiones previas en pie o tobillo
- Actividad física intensa sin soporte adecuado
Síntomas y problemas asociados
Los síntomas pueden variar según el grado de la deformidad, pero los más comunes incluyen:
- Dolor en la parte interna del pie o el tobillo
- Molestias en rodillas, caderas o espalda
- Fatiga en piernas al caminar o estar de pie
- Desgaste irregular del calzado
Si no se trata, el pie valgo puede favorecer la aparición de problemas como genu valgo, lesiones de rodilla, inestabilidad del tobillo y dolor lumbar.
Diagnóstico del pie valgo en adultos
El diagnóstico se realiza mediante una exploración clínica y el análisis de la marcha. El especialista evalúa la posición del talón, el estado del arco plantar y la distribución de presiones al caminar, pudiendo apoyarse en estudios biomecánicos para un diagnóstico más preciso.
Tratamientos conservadores
En la mayoría de los casos, el tratamiento del pie valgo en adultos comienza con medidas conservadoras:
- Plantillas ortopédicas personalizadas para mejorar la alineación
- Uso de calzado con buen soporte y contrafuerte firme
- Ejercicios específicos para fortalecer pie y tobillo
- Fisioterapia para mejorar estabilidad y movilidad
Estos tratamientos no suelen “corregir” completamente la deformidad, pero sí reducen el dolor y evitan su progresión.
Opciones quirúrgicas en casos graves
Cuando el dolor es persistente y no responde al tratamiento conservador, puede valorarse la cirugía. Las técnicas más utilizadas incluyen osteotomías, artrodesis o corrección de tendones, siempre tras una evaluación exhaustiva por parte del especialista.
Prevención y mantenimiento a largo plazo
Para mantener la corrección y evitar recaídas es importante:
- Usar calzado adecuado de forma habitual
- Mantener el uso de plantillas si están indicadas
- Realizar ejercicios de fortalecimiento y estiramientos
- Controlar el peso corporal
- Acudir a revisiones periódicas
Conclusión
El pie valgo en adultos no siempre puede corregirse por completo sin cirugía, pero sí puede tratarse de forma eficaz. Un diagnóstico adecuado y un tratamiento conservador personalizado permiten aliviar el dolor, mejorar la marcha y prevenir complicaciones en rodillas, caderas y espalda. Actuar a tiempo es clave para mantener una buena calidad de vida y evitar que la deformidad progrese.





